El
vino hace buena sangre, la buena sangre produce buen humor,
el buen humor hace nacer buenas ideas, las buenas ideas originan
buenas acciones, y las buenas acciones conducen a Dios.
François
Rabelais.
Catar
es entregarse al vino con todos los sentidos. Es permitir
que el vino nos recorra con libertad por la vista, por el
olfato, por el gusto. Cada vino puede contener más
de 300 elementos, en distintas proporciones, según
las variedades de la uva del caldo y de la tierra donde la
uva haya tomado sus elementos minerales. Esto hace que los
aromas y los sabores sean diferentes, también en la
percepción de un vino cuenta la subjetiva percepción
del catador.
Los tipos de cata son tres:
- Calificación del vino por medio de los sentidos
- Emisión de un juicio a partir del tipo de cata
que pueden ser de corte técnico, comercial o simplemente
de placer
- Descripción del vino mediante sus caracteres
Para cualquier tipo de cata se deben considerar
tres fases básicas:
| Fase
visual. |
|
Primero
debe observarse el aspecto del vino a contraluz, alzando
y bajando la copa a la altura de la mirada para ver
su claridad y limpidez. Para observar claramente el
color se recomienda tomar la copa por la base e inclinar
la copa sobre un fondo blanco. En el borde, al girar
el vino circularmente en la copa, se puede apreciar
la huella del vino, este aspecto nos puede orientar
sobre la edad del vino. Finalmente, el grado de alcohol
puede ser apreciado en la lagrima que deja el vino
al mover la copa. |
| Fase
olfativa. |
|
Introduciendo
ligeramente la nariz en la copa se comprueban los
aromas, habrá matices de frutas, aromas a madera
y cenizas (que hablan de una maduración en
barricas) y olores característicos de cada
tipo de uva. Con la copa parada se huelen otros olores
secundarios. |
| Fase
gustativa. |
|
Mediante
un pequeño sorbo, moviendo el vino en el interior
de la boca de un lado a otro (esto permite cubrir
las cuatro zonas de sabores básicos de la lengua:
amargo, dulce, ácido y salado), se prueba el
despunte del aroma que más destaca y se puede
saber si es un vino franco, es decir, cuando su sabor
es igual a lo que huele (maderas, frutas, especias,
etc). |
Existe una última fase, la llamada
fase retronasal donde se pueden encontrar elementos de mayor
complejidad. En ella se conecta el olfato con el gusto de
manera directa: es el mismo mecanismo que nos permite respira
por la boca. Esto permite encontrar nuevos aromas y nuevas
sensaciones por el efecto del cambio de temperatura y por
la reacción química que produce el vino con
las sustancias orgánicas del cuerpo (saliva).
La cata
cumple con un objetivo fundamental, encontrar en el vino
su máxima expresión: La personalidad. Cualidad
que permite saber con qué acompañarlo, con
qué platillos, en qué ocasiones. Sin embargo
lo más importante es conocer el gusto particular
y subjetivo del catador para encontrar cuáles son
los vinos que causan mayor gusto y placer.
La
copa de cata.
La
copa tiene gran importancia a la hora de la cata, un mismo
vino catado en distintas copas parecerá un vino distinto.
La copa normalizada es fabricada en cristal con un nivel
mínimo de 26% de plomo. Debe ser soplado a boca,
lo que permite una mayor ligereza y finura y una sonoridad
delicada. La copa para catar vino es un intermedio entre
la copa de Jerez y la copa de Brandy. Se recomienda la copa
tipo globo, sencilla de encontrar y óptima para una
cata casual. El llenado de la copa para la cata es hasta
un tercio de su capacidad.
Los colores del vino.
Para ver claramente los colores de un vino es necesario
contar con luz natural o luz monocromática. Es necesario
situar la copa sobre un fondo blanco.
Los colores en el vino blanco.
Se debe ver el color cuando el vino se encuentre
en reposo, el catador podrá encontrar distintos matices
como: incoloro, oro, pálido, oro verde, pajizo, oro
rojo, oro fino, oro viejo, tostado amaderado, marrón,
topacio, dorado, blanco, bermejo, rojizo, amarillo pálido,
verdoso, hoja muerta, dorado, limón, ámbar,
amarillento y caramelo.
La intensidad de éstos abarca siete tonos: intenso,
débil, medio fuerte, oscuro, pálido, ligero
y claro.
Los
colores en el vino tinto. En
los tintos se encontrarán los siguientes matices: rojo
franco, rojo peonia, rojo cereza, rojo grosella, rojo claro,
rojo violáceo, rojo fuego, rojo sangre, rojo marrón,
rojo ladrillo, rojizo, rojo anaranjado, rojo amarillento,
carmín, rubí, rubí tostado, ocre, púrpura,
café, marrón, bermellón, bermellón
azulado, granate y granadina.
La intensidad va desde el claro, ligero, pálido y débil
medio hasta el débil fuerte y el oscuro.
Los olores. Dependiendo
de las cualidades del varietal o varietales que contenga el
vino (coupage o ensamble de distintas caldos) en el vino se
pueden apreciar los llamados aromas primarios. Llenos de ligereza
y sutileza, éstos se percibe aún sin mover la
copa. Los aromas secundarios son aquellos que han sido producidos
en la etapa de la fermentación y son patentes en la
fase retronasal. Para percibirlos se debe mover la copa y
oler. Finalmente, los aromas terciarios son los que provienen
de la estancia del vino en las barricas en su proceso de envejecimiento.
Se aprecian después de haber movido la copa y haberla
dejado reposar por algunos momentos.
¿Qué aromas se encuentran en el vino?.
En
cualquier vino se pueden apreciar distintas gamas de aromas
que, los especialistas, han dividido en once. La gama es inmensa
por lo que sólo enlistamos algunos de los aromas más
habituales. Todos ellos tienen su origen en la uva, en la
fermentación y en el proceso de envejecimiento. Son
aromas a los cuales se debe estar abierto. La memoria olfativa
será su mejor compañera, solo hay que permitir
que nuestra percepción asocie lo solors del vino con
todo lo que hay en el mundo.
| Minerales. |
Piedra,
tierra, pedernal, humo, tinta, betún, grava, petróleo,
etc. |
| Frutales. |
Manzana,
ciruela, zarzamora, melocotón, grosella, cereza,
lima, limón, naranja, plátano, pera o frutos
secos como almendras, pasas, piñones, nueces, castañas,
café, etc. |
| Florales. |
Jazmín,
rosa, geranio, violeta, etc. |
| Vegetales. |
Champiñón,
aceituna, pimiento verde, etc. |
| Animales. |
Cuero,
piel de animales, mantequilla, lácteos, yogurt,
etc. |
| Balsámicos. |
Anís,
eucalipto, tomillo, romero, resinas, etc. |
| Químicos. |
Alcohol,
azufre, etc. |
| Especiados. |
Laurel,
vainilla, pimienta, menta, clavo, etc. |
| Hojas
Secas. |
Tabaco,
té, etc. |
| Partes
de Plantas. |
Hierba,
hojas, heno, hoja de higuera, hoja de tabaco, etc. |
| Empireumáticos. |
Ahumados,
tostados, secos, etc. |
Los sabores.
Por medio de las papilas gustativas percibimos
en distintas zonas de la lengua el sabor azucarado de los
vinos que es producido por los azucares residuales y el alcohol.
El sabor ácido es producido por los ácidos orgánicos
libres y los ácidos saldificados. El sabor amargo proviene
de los ácidos fenólicos que le dan la astringencia
al vino y de donde provienen los taninos.
Cuando
uno prueba un vino la primera sensación en la boca
se llama "ataque", continúa luego una "evolución"
que es cuando se perciben los sabores y van amplificándose
al pasear el vino por la boca y que sigue percibiéndose
aún después de haberlo escupido. Al final se
percibe una sensación llamada "progusto"
que es la sensación última que deja el vino
en la boca.
Examen
visua.l A
primera vista en una cata se deben considerar el aspecto (claro,
cristalino, empañado), el color (rojizos, violáceos,
oro verde, amarillo pálido, etc), las emisiones gaseosas
(persistentes, rápidas, lentas, fugaces), las burbujas
-en el caso de los espumosos- (grandes, medianas, finas) y
el cordón o lagrima (ausente, persistente, fugaz, presente).
Examen olfativo. Al
oler el vino se debe tener en cuenta las siguientes características
que se encuentran en él: la intensidad (potente, clásica,
débil), la calidad del olor (grosero, clásico,
agradable, fino), sus rasgos preponderantes (florales, afrutados,
animales, minerales, vegetales) y sus características
(primarias, secundarias, terciarias).
Examen gustativ.o Al
llegar a esta fase en la cata debemos tener en cuenta el gusto
dominante (amargo, ácido, azucarado), la acidez (verde,
fresca, suave), el nivel alcohólico (pesado, potente,
clásico, ligero), el aroma en boca y su intensidad
(potente, clásica, débil) y la calidad total
del conjunto (elegante, común, clásico, agradable,
grosero, usado).
El
vino al tact.o En
boca podremos apreciar en el vino también una percepción
táctil, mediante las papilas filiformes, aquí
se siente la temperatura, el cuerpo, la untuosidad y las astringencias
de los taninos.
Los mejores consejos para una cat.a Cuatro
de los especialistas más reconocidos de México
brindan cinco de sus mejores consejos para realizar una cata
que tenga como fin una experiencia lúdica y de placer.
Rondi Frankell. Consultora en vinos, especializada en vinos
mexicanos.
-
El
aspecto de un vino es importante. Si está turbio
u opaco, puede estar en malas condiciones.
-
Al oler un vino no hay que hacer respiraciones profundas
ya que el sentido del olfato se satura. Es mejor hacer
respiraciones cortas y dejar pasar unos minutos antes
de catar el siguiente vino.
-
En
boca, un buen vino debe tener buen equilibrio. No debe
predominar ni la acidez, ni el alcohol, ni la astringencia.
-
Hay
que poner atención a todos los aromas, sabores
y sensaciones que nos produce el vino, ya que la suma
de todos estos elementos nos indica el carácter
del vino.
-
Sobre
todo hay que tener confianza en las percepciones propias.
No se necesita ser "conocedor" para disfrutar
del vino.
Gerardo
de Landa. Ha sido cavista y sommelier en los restaurantes
Rivoli, Les Ambassadeurs y Viña Gourmet. Ha impartido
cursos de vinicultura en la Universidad Iberoamericana, Televisa,
Bancomer y C.I.E. Ha sido asesor de vinos y cavista en las
empresas La Europea, Trico y Viña Gourmet. Es consultor
independiente, director general de El arte del Vino así
como asesor de la casa Monte Xanic.
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Lo
primero es estar abierto, tener una actitud de exploración
y de apertura, sin prejuicios. Y, sobre todo, no tener
ideas preconcebidas sobre el vino mexicano.
-
La
cata tiene que ser una experiencia lúdica y divertida.
Hay que evitar los clubes de Tobi, sólo masculinos,
las mujeres son excelentes bebedoras de vino. Hay que
abrir la experiencia de la cata a nuestra pareja, amigos,
etc.
-
Antes
de una cata, por favor, no se tome un tequila o una margarita.
-
Hay
que seguir una secuencia lógica donde prevalezca
el sentido común: un blanco ligero antes de un
blanco amaderado o un tinto ligero antes de un tinto robusto.
Aquí también añadiría algo
importante: a los tintos mexicanos les va bien refrescarlos
(pasarlos por una cubeta con agua y hielos) ya que son
ricos en grados de alcohol y, al hacer esto, le permitimos
al vino que saqué sus notas frutales y suaviza
los taninos.
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Si
la loza hace juego con las copas de colores, no las use.
Evite las copas de cristal de bohemia de las abuelas o
las de cristal soplado que van con la vajilla de Talavera.
Hay que usar copas tipo globo, de cristal delgado y transparentes
para disfrutar del color, el olor y sabor del vino.
Antonio
González Jiménez. Catador y Sommellier. Vicepresidente
de la Asociación Mexicana de sommeliers.
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La
copa deberá ser transparente para poder observar
los colores, las distintas tonalidades, su limpidez, el
cuerpo aparente. Es importante que no se laven con jabón
o detergentes fuertes, de hecho es mejor usar agua a presión
y secar con tela que no desprenda pelusa y no usar servilleta
de papel para evitar que cualquier partícula altere
al vino.
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El
vino debe servirse en una porción pequeña
-alrededor de 2 onzas- y la temperatura de los blancos
debe ser entre 10° C y 13° C, para los tintos
20° C. La temperatura debe ser ligeramente mayor que
la de servicio normal para permitir que nuestros sentidos
aprecien de mejor manera los aromas y sabores de los vinos.
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Para
una cata óptima se debe inclinar la copa sobre
un fondo blanco y apreciar sus colores, las cualidades
físicas como la transparencia, la limpidez y la
densidad. Los colores se puede apreciar viendo a través
del cristal y posteriormente se debe ladear la copa hacia
uno permitiendo ver directamente el vino para observar
sus diferentes tonalidades. Un segundo paso es mover ligeramente
la copa en círculos permitiendo que el vino se
cuelgue de las paredes de la misma y acercar el olfato
en forma recta para apreciar los aromas. Se puede ladear
ligeramente la copa para volver a oler con cada una de
las fosas nasales.
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Hay
que probar un poco de vino tratando de envolver todas
las papilas del paladar para encontrar una mejor apreciación
de los sabores del vino: así se encuentran la acidez,
lo salado, lo dulce y lo amargo, la generosidad alcohólica
y los taninos que se manifiestan en la astringencia dentro
de la lengua.
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Por
ultimo, para encontrar el retrogusto o la fase restronasal
hay que aspirar un poco de aire con el vino dentro de
la boca para percibir nuevos aromas que llegan al sentido
del olfato por medio del paladar.
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