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Los
vinos tintos se fermentan siempre en contacto con las partes
sólidas de la uva (hollejo y pepitas). Se siguen cuatro
etapas: etapa mecánica (estrujado, despalillado, sulfiteado);
etapa de encubación del mosto (fermentación
alcohólica y maceración); etapa de descube y
prensado de orujos y etapa de acabado (fermentación
maloláctica). Después de estas etapas el vino
es conducido a depósitos de conservación y envejecimiento,
aquí se inicia la crianza. Normalmente el vino tinto
envejece en barricas de madera, después de esto es
embotellado. |