| Las
condiciones del valle de Parras son muy especiales. A pesar de ser
un clima semidesértico, la cercanía con la Sierra
Madre Oriental y una altura de 1,500 sobre el nivel del mar, forman
un microclima ideal para el desarrollo de la vid, presentando un
invierno bien definido con temperaturas bajo cero, de hasta -2°
y -3° C, necesarias para la dormancia de la planta.
Además
la región tiene un verano con un intenso sol y temperaturas
que oscilan entre los 25° y los 35° grados durante el día,
con lo cual se logra una muy buena maduración de los frutos.
También la baja humedad relativa, entre 10 y 40 por ciento,
evita el desarrollo de enfermedades fungosas, lo que consigue frutos
sanos. El clima presenta una importante característica en
la etapa de la maduración de la uva. En el mes de junio,
en el día se tienen altas temperaturas, mientras que las
noches son frescas con temperaturas de entre 16° y 17° C.
Así, la maduración de la uva es lenta, lo cual concentra
más los aromas y sabores. El promedio de lluvia es muy bajo,
de 300 mm. anuales, principalmente durante julio, agosto y septiembre,
coincidiendo con la época de la cosecha. Las características
del suelo son típicas del semidesierto, con suelos calcarios
y arcillosos con alto contenido de carbonatos, además algunos
sueldos son pedregosos, cosa que beneficia el desarrollo vegetativo. |