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1963, Donald Miller, se fue a vivir a California, Estados Unidos,
para continuar en esa región con sus actividades como financiero.
Cuando visitó el Valle de Napa, se quedó profundamente
impresionado con las diferentes vinícolas que operaban en
el lugar y con la creciente actividad entorno al vino que empezaba
a consolidarse. En ese entonces, ya había once casas productoras
pero todavía no había restaurantes ni pequeños
hoteles como hoy en día, lo cual le permitió observar
desde sus inicios, el auge vitivinícola de ese lugar.
El
ambiente de pujanza que en esa época apenas comenzaba a dar
paso a la explosión de la cultura del vino estadounidense,
de alguna manera era el mismo que Miller encontró en Ensenada
en los años noventa. Ese año, Donald y True, quien
es una lingüista holandesa, visitaban un orfanatorio cerca
de la ciudad en cuyo patronato participaban activamente. Como su
vida en California los había convertido en aficionados al
vino, durante los días que pasaron ahí, probaron los
de la región, visitaron las casas vinícolas y los
viñedos. Regresaron a Estados Unidos con la inquietud de
participar en lo que ya era una clara tendencia en el mundo del
vino mexicano: hacer vinos de alta calidad. En 1996, los Miller
compraron 26 hectáreas en el Valle de Guadalupe y bajo la
dirección de Hugo D'Acosta, a quien habían conocido
durante sus recurrentes visitas a la región, plantaron 20
hectáreas con variedades como Cabernet Sauvignon, Merlot,
Syrah y Grenache.
Cuando
estaban construyendo su casa junto a los viñedos, decidieron
hacer un espacio para invitados, mismo que luego decidieron convertir
en un inn, para alojar a visitantes e interesados en la producción
del vino. Ahora, su pequeño hotel es uno de los más
populares entre aficionados y conocedores que llegan a la zona para
familiarizarse con el auge del vino mexicano. Además de propiciar
el interés por la cultura del vino, el lugar les permite
tener un pequeño ingreso que apoya su actividad productiva.
En
el año 2001, embotellaron sus primeros vinos: Kerubiel, de
Syrah y Grenache, Miguel de Cabernet Sauvignon y Syrah y Gabriel
de Merlot y Cabernet Sauvignon. Su producción fue de 150
cajas, mismas que comercializaron en la región. Hoy en día,
sus vinos pueden ser adquiridos en vinaterías de la Ciudad
de México, Monterrey, Tijuana y Ensenada. Donald quiere mantenerse
en un esquema de vinos boutique, por lo que aspira a una producción
máxima de cinco mil cajas, mismas que empezará a vender
también en Estados Unidos y Europa, atendiendo a las demandas
que ya le han hecho.
Donald
y True están felices de lo que han logrado. Cada vez es más
frecuente que expertos internacionales califiquen como excelentes
sus vinos. Vinos que son parte de la creciente cultura del vino
mexicano.
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