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que tiene memoria, David Bibayoff ha hecho vino. Su abuelo, Alexie
Dalgoff, quien llegó al valle de Guadalupe en Baja California
en 1906, empezó a producir vino casero, ya que al llegar
plantó algunos de los primeros viñedos de la zona,
junto con otros tipos de cultivo, como uva de mesa, trigo, alfalfa
y cebada. Los dos fueron y son parte de una historia que ha enriquecido
la región enormemente, desde que un buen número de
familias originarias de Kars, entonces ciudad rusa cerca del monte
Ararat, decidieron establecerse en México.
Estas
familias eran Molokanes, que en ruso significa "comedores de
leche" y se dedicaban a la agricultura y a la ganadería.
Eran personas sencillas que abrazaban el pacifismo como forma de
vida. A principios del siglo XX, empezaron a tener problemas políticos
debido a que se negaban a participar en la milicia zarista. La hostilidad
creciente del sistema los obligó a salir de su país
de origen para buscar una mejor vida. Algunos de los miembros de
la secta fueron enviados a Estados Unidos en donde esperaban encontrar
un lugar donde pudiera establecerse toda la comunidad. Mientras
investigaban esa posibilidad en la ciudad de Los Ángeles,
alguien les indicó que en México podrían encontrar
una mejor oportunidad.
Fue
así que en 1907 llegaron al Valle de Guadalupe aproximadamente
cien familias quienes obtuvieron el permiso del gobierno para formar
la "Empresa Ruso Colonizadora de Baja California, Sociedad
Cooperativa Limitada". Rápidamente, empezaron a cultivar
cebada, trigo, alfalfa y plantaron viñedos, al mismo tiempo
que criaban borregos, gansos y otros animales. Producían
vino para autoconsumo, ya que formaba parte de su cultura, pero
en la década de los años treinta, Dalgoff solicitó
y obtuvo el permiso de la Secretaría de Fomento para elaborar
vinos y comercializarlos. La producción, sin embargo, siguió
siendo casera y tradicional. Algunos años después,
David Bibayoff decidió retomar la tradición familiar,
haciéndolo de manera más profesional para tener presencia
fuera de la zona.
En
1976 David compró el rancho Toros Pintos, que tiene 35 hectáreas
plantadas con vides, de las cuales casi la mitad produce uvas de
mesa que comercializa en varios lugares del país. El resto
está dedicado a variedades como Zinfandel, Chenin Blanc,
Cabernet Sauvignon y Nebbiolo, entre otras. Desde 1998, constituyó
formalmente Vinos Bibayoff como casa vitivinícola y empezó
a distribuir localmente. Con los años, sus vinos se están
haciendo cada vez más visibles para un número creciente
de consumidores que buscan descubrir nuevos sabores y propuestas
en el mercado.
A
los ancestros de Bibayoff se les reconoce no sólo por haberle
devuelto su vocación vitivinícola al Valle de Guadalupe,
socavada por largos periodos adversos a la producción de
vinos, sino porque trajeron desde lejos una cultura propia que aunque
transformada por los años de vivir en México, sigue
viviendo en ellos, en su forma de trabajar y en sus recuerdos. Para
compartirla, David Bibayoff se ha dado a la tarea de organizar un
pequeño museo de sitio junto a sus viñedos. Es una
pequeña casa en donde el visitante puede apreciar una serie
de objetos artísticos y de uso cotidiano, fotografías
y documentos relevantes a la llegada de los Molokanes y a la administración
de sus actividades en el campo. La atmósfera que evoca este
lugar, junto con el resultado de su trabajo en la vinícola,
hacen de Vinos Bibayoff, parte indispensable del nuevo mundo del
vino mexicano. |